De las calles al corazón de la ciudad

Mi participación en la presentación del Manual de Calles para las ciudades mexicanas. SEDATU – BID

Las calles son las venas de la ciudad, llevan la sangre al corazón. Y los que estamos aquí compartimos el hecho de que nuestro corazón late por las ciudades.

En la calle está la vida urbana, es el lugar de lo público, donde nos encontramos como sociedad, donde la calidad de nuestra sociedad se refleja. En la calle nos graduamos cuando comenzamos a caminar, aprendemos a andar en bici, jugamos, se organiza “la cascara”.

En la calle nos manifestamos, nos ejercitamos, manifestamos nuestras tradiciones, damos la vuelta, caminamos para encontrarnos, nos enamoramos, terminamos nuestras relaciones y lloramos; encontramos arte, luz, o las naranjas agrias para la cochinita pibil.

Las calles nos anuncian las estaciones, se pintan de primaveras, rosas moradas, copas de oro y nos anuncian cuando “es tiempo de jacarandas”

En las calles caminamos, encontramos un café para leer, descubrimos el barrio, sus tiendas. A la calle sacamos las sillas por la tarde, platicamos con los vecinos, chismeamos sobre los amores de la vecina.

La calle es la casa de nuestra historia, alberga nuestro patrimonio, caminamos mirando hacia arriba para contemplar nuestra arquitectura, caminamos mirando hacia abajo porque no podemos pisar las rayitas del pavimento.

Desde el callejón del beso, pasando por la Madero, el paseo Santa Lucía, el Paseo Montejo, Reforma, la 5 de Mayo, la avenida 5ta., Chapultepec, la Calzada de los Muertos, hasta la Calzada Galván… siempre hay una calle que nos llama de regreso a casa.

La calle es inspiración de poemas, romances, trillers, pinturas, grandes obras… porque logran ser un escenario para exprimir un sentimiento, una experiencia humana, una experiencia que sucede en una calle.

Richard Sennett tiene un libro que se llama “Cuerpo y Piedra”, explora la relación que hay entre la libertad de nuestro cuerpo con el diseño de las ciudades. Hipotisa que mientras más cómodos nos sintamos con nuestros cuerpos tendremos ciudades más democráticas. Sennett expresa en sus reflexiones que el esfuerzo físico que nuestros cuerpos hacen para recorrer la ciudad es directamente proporcional a nuestro compromiso con ella. La experiencia sensorial de un peatón en una calle será diferente a un automovilista, que sólo busca recorrer la mayor distancia posible con el mínimo esfuerzo, sin ninguna conexión fuera de los controles del vehículo. Es así como las calles se convierten en espacios de desconexión, de paso.

Como peatón, cada paso es una conexión, como ciclista cada pedaleo también. Es por esto que las luchas sociales por la igualdad, la equidad y la justicia de la colectividad se hacen en medios no motorizados: caminando, pedaleando, a caballo. Las protestas por la comodidad, la defensa de lo privado y el interés individual se hace en auto.

Y con esto, comenzamos a transformar las calles que hoy son pistas de velocidad, llenas de obstáculos, a lo largo de muros ciegos:, oscuras, bloqueadas, en ocasiones olvidadas o interminadas. Limitan nuestra vida colectiva, nos expulsan, nos victimizan.

La calle también es hoy inseguridad, estrés, miedo, privación, mutilación, acoso, violación y muerte. Nuestra relación con la calle cambió, es un enemigo, hostil, extraño, ciego, mudo.

¿Y todo esto, porqué es importante para nosotros?

Nosotros somos responsables de hacer las políticas públicas para la experiencia de viaje de las personas.

Hemos estado tan preocupados por la correcta circulación de nuestro espacio privado, que nos olvidamos de hacer espacios para la vida colectiva.

El Manual de Calles es un manual de México, y considera la diversidad de la cultura mexicana expresada en sus calles, donde cada una tendrá identidad, pertenencia.

¿Qué nos toca como gobiernos? Pasar del discurso a la realidad, fortalecer nuestros marcos legales, normativos, elaborar proyectos humanos, asegurar que se ejecuten como tal; que nuestro actuar tenga como prioridad proteger la vida de las personas.

El Manual de Calles no es un paso al futuro, es un reencuentro con el pasado, con la experiencia sensorial de la ciudad, una ciudad que busca ser humana, donde cada vez más podamos vernos a los ojos, sonreír, recuperar nuestra conexión.

Agradezco a la SEDATU y al BID por la invitación a presentar el Manual de Calles para las ciudades mexicanas. En Colima, estamos comprometidos con regresar la escala humana a la ciudad.El presente texto fue presentado el 06 de diciembre de 2017.

  1. Maria Guadalupe Méndez Reyes diciembre 7, 2017 en 22:32

    Este recorrido por las calles es todo un poema, recordar nuestra niñéz recorriendo las calles, los templos los parques, los amigos y familia de la mano de una madre apasionada por caminar, por conocer y porque su única hija también conociera lo que a ella le gustaba, es el recuerdo de juventud, de ir a los helados, de vez en cuando escaparse de clase y conocer muchachos. Posteriormente ya teniendo hijos, las escuelas, las juntas, las obligaciones diarias,ir al trabajo y cumplirle a todos y a la vida, nos fuimos olvidando del placer de caminar despacio, admirando nuestro entorno, recibiendo el airecito de la tarde, platicar con los amigos, volvamos a este placer inigualable y se agradecen los esfuerzos de las personas que creen en esto de corazón y tratan de facilitarnos la vuelta a nuestro primer placer. Felicidades

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