Perspectivas para la planeación de la movilidad urbana en México

Planear para la movilidad urbana en México: instrumentos de colaboración con la @_SUTP

Texto invitado para #AnatomíaDeLaMovilidad

Un texto invitado de Mathias Merforth, GIZ para #AnatomíaDeLaMovilidad

¿En qué contexto planean las ciudades mexicanas la movilidad y qué rol juegan los PIMUS?

El Fondo Nacional de Infraestructura de México (Fonadin), a través del Programa Federal de Apoyo al Transporte Urbano Masivo (Protram), ha promovido la elaboración de los Planes Integrales de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS). Para poder recibir financiación del Protram para proyectos de transporte por parte del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), las ciudades primero deben desarrollar un PIMUS. Este requisito ha contribuido al desarrollo de PIMUS en ciudades mexicanas que permitió diagnósticos profundos, así como la identificación de acciones y medidas en pro de la movilidad sustentable.

Se espera que el desarrollo de un PIMUS resulte en una estrategia de movilidad integrada y de uso del suelo, e impulse una mayor coordinación entre unidades administrativas. Durante el proceso de elaboración se debe desarrollar:

  1. Una visión a largo plazo para el desarrollo urbano y la movilidad con un enfoque integrado e inclusivo.
  2. La clara identificación de los roles y responsabilidades de las instituciones implicadas.
  3. Un plan para incrementar las capacidades institucionales y administrativas necesarias para planear la movilidad, el desarrollo urbano y la participación cívica.
  4. Una descripción de las medidas e instrumentos que apoyan la implementación de políticas y proyectos.
  5. Una estrategia para generar una cultura de participación comunitaria.
  6. Esquemas de financiamiento.

En contra de esta visión, la práctica común es encargar el desarrollo de los PIMUS a empresas especializadas en el sector, que resulta en ciertas debilidades de los planes desarrollados:

  1. En pocos casos, el desarrollo de un PIMUS ha contribuido a construir un consenso entre actores clave del sector.
  2. La falta de una priorización clara, consenso y estrategias de fondeo y financiamiento ha impedido la implementación de las acciones identificadas.
  3. La motivación de justificar la inversión en un proyecto de transporte masivo ha alejado la atención de acciones y medidas efectivas y de bajo costo.
  4. No se han fortalecido las capacidades necesarias para planear y gestionar la movilidad urbana sustentable en las administraciones locales.
  5. Se ha desaprovechado el potencial de reducir la demanda de viajes en medios motorizados privados por conceptos como la mezcla de usos o un desarrollo urbano compacto y denso.

Al mismo tiempo, las ciudades y áreas metropolitanas, como Mérida y Guadalajara, establecen marcos vanguardistas para la planeación de la movilidad buscando un involucramiento amplio de actores clave, facilitando la implementación de las acciones identificadas. En este ámbito, las entidades encargadas siguen la inspiración de la Unión Europea en el tema de los Planes de Movilidad Urbana Sustentables (Sustainable

Urban Mobility Plans o SUMP, (por sus siglas en inglés). También la creación de los Institutos de Planeación Municipales y Metropolitanos (IM(E)PLAN) ha coadyuvado en avanzar el discurso, conjuntar experiencia e información y facilitar la colaboración entre diferentes actores; incluso la participación ciudadana. Los resultados de estos procesos tienen el potencial de ser replicado en otras partes del país.

¿Cuáles son los principales retos para dirigir el desarrollo de la movilidad urbana hacia una visión sustentable?

Mientras varias ciudades han tenido avances en contener la expansión de la mancha urbana, mediante esfuerzos para llegar a un crecimiento más compacto y denso, aún no se han establecido como una práctica común. Por ello, las distancias de viaje en nuestras ciudades siguen creciendo, fomentando la dependencia del coche para movernos. Otro aspecto es la falta de vivienda asequible cercana a los lugares de trabajo. En consecuencia, las personas de bajos ingresos tienen que vivir en áreas con poca conectividad y, por lo tanto, gastan comparativamente mucho más en sus traslados diarios en términos de tiempo y dinero.

Aunque los esfuerzos de los diferentes niveles de gobierno han logrado la creación de un número considerable de sistemas de transporte masivo, sólo una pequeña parte de la población urbana de México cuenta con acceso a servicios de transporte público seguros, confiables y de calidad. De las 76 ciudades con más 200 mil habitantes, únicamente 10 ciudades cuentan con sistemas bus rapid transit (BRT), más un número pequeño de sistemas de autobuses municipales y regionales (como el UneBus, en Guanajuato, o el Qrobus de Querétaro). En cuanto a las opciones de movilidad eléctrica, sólo la Ciudad de México y Guadalajara cuentan con sistemas de ferrocarril urbano y autobuses eléctricos.

En cuanto a la movilidad en bicicleta, el Ranking Ciclociudades 2018 presentará una imagen más actualizada sobre el uso de la bicicleta como modo de transporte, un potencial todavía poco aprovechado para resolver los retos de la movilidad, en particular para traslados de corta o mediana distancia.

En resumen, los cinco principales retos que enfrenta México para la planeación de la movilidad urbana son:

  • Vincular la planeación urbana y la planeación de movilidad. Conceptos como la densificación, el desarrollo orientado al transporte (DOT), la mezcla de usos y programas de vivienda, podrían reducir la dependencia del transporte motorizado.
  • Mejorar la cooperación entre los estados y municipios. En muchas ocasiones, la elaboración de los PIMUS ha sido poco articulado con las realidades de los municipios. Además, la cooperación entre estados y municipios es crucial para el control del ingreso de vehículos con altas emisiones contaminantes a las áreas urbanas (como enseñaron varios proyectos de Ecozonas en los centros urbanos que no obtuvieron los resultados deseados).
  • Crear consenso entre actores clave en el sector transporte. Los procesos de planeación de la movilidad, con pocos ejemplos, han generado un consenso político y social amplio para dar continuidad a un discurso sobre la priorización de la movilidad urbana sustentable.
  • Fomentar el acceso a fondos. La desvinculación entre los diferentes fondos para implementar proyectos de movilidad sustentable requiere de conocimiento muy especializado sobre los lineamentos y reglas de operación de dichos fondos.
  • Optimizar el uso de recursos a nivel municipal y desincentivar el uso de coches privados. Los recursos municipales para la infraestructura de transporte se encuentran en competencia con las necesidades de otros sectores como educación y salud. Una solución sería generar fondos directos desde el sector de transporte (impuestos, cargos por congestionamiento o estacionamiento).

¿Qué acciones pueden mejorar la manera en que planeamos la movilidad urbana en las ciudades y áreas metropolitanas de méxico?

Los Planes de Movilidad Urbana Sustentable pueden revelar los desafíos reales que una ciudad enfrenta, ayudan a evidenciar cómo cambian las condiciones si la ciudad se mantiene en su curso y aseguran que las propuestas de transporte se mantengan ancladas a un entendimiento sólido de la estructura urbana y su sistema de transporte existente. Aún más importante, los planes pueden ayudar a que una variedad de actores clave apoye una visión en común para mejorar el sistema de transporte en sus ciudades. En resumen, un Plan de Movilidad Urbana Sustentable bien hecho puede brindar estrategias clave para afrontar los desafíos de la movilidad urbana.

Para aprovechar este potencial, los próximos puntos podrían contribuir a establecer un marco vanguardista en la planeación de movilidad urbana en México:

A corto plazo

  • Adecuar las guías internacionales al contexto mexicano, tomando en cuenta lecciones aprendidas.
  • Fomentar ofertas de desarrollo de capacidades sobre la gestión de procesos de planeación de movilidad.
  • Establecer mecanismos efectivos de coordinación entre los estados y municipios.
  • Crear una comunidad de práctica entre ciudades mexicanas y de la región (este proceso está iniciando a través del programa Euroclima+ de la Unión Europea).
  • Establecer unidades administrativas municipales que provean servicios de consulta para acceder a fondos estatales y nacionales

A mediano plazo

  • Estratégicamente, aumentar la capacidad en la planeación de la movilidad urbana dentro de las administraciones, en lugar de delegar la gestión de los procesos.
  • Armonizar y reformar fondos nacionales con el objetivo de priorizar inversiones según la jerarquía de la movilidad sustentable.

Del libro “Anatomía de la Movilidad en México

Capítulo 3. Políticas de movilidad: entre el derecho a la ciudad y la transformación de un país. La voz a la ciudadanía

Para conocer más información sobre la planeación de movilidad urbana

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